La guitarra fue utilizada ingeniosamente por un senecto como instrumento de enseñanza moral para su nieto. Curiosamente, en cada nota o cuerda musical se esconde un valor ético de profunda huella.
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| "La guitarra del abuelo Paco", fue escrito para la Compañía de seguros colombiana SURA de Perú, en setiembre de 2016. |
CUENTO
INCLASIFICABLE
LA GUITARRA DEL ABUELO PACO
Paco fue guía y amigo especial durante mi infancia y a pesar
que el tiempo lo dejó atrás lo sigue siendo. Cuando jugábamos en los parques
del Rímac, barrio en donde crecí, nos disfrazábamos de altezas, de piratas, de
bailarines o barrenderos. Podíamos ser
mimos, médicos, maestros, actores y futbolistas, pero lo que más le gustaba
hacer a él en esos años era tocar en su guitarra flamenca, jazz, bossa nova y música
clásica. Fue mi primer gran amigo de la infancia y los
primeros amigos, como el primer amor, no se
olvidan. Con él me sentía libre para opinar y actuar y si les contará la
infinidad de consejos que me dio, este cuento no acabaría. Paquito sigue siendo
divertido
más que un clown, cariñoso más que un oso, marrullero más que mi propio padre.
Mimarme fue para él una forma de renovarse, de tener mayor participación en la
familia, de sentirse joven y actualizado…“Se aprende mucho con los niños” me
decía, “Contigo me siento útil,
puedo salir de casa, reír y capaz de luchar….me haces olvidar mis achaques y me siento
bien acompañado porque mi soledad me espanta...”
Paco me enseñó
que las cuerdas Hannabach de la guitarra
son como la vida misma, porque cada cuerda es una nota musical y son seis y son
seis las etapas por donde todos pasamos. ¡Qué ingeniosa fue su manera tan
sonora de graficarme la existencia humana! Pues la guitarra no sólo es un
madero de ciprés en donde anidan armónicamente metales, huesos y 6 cuerdas
vibrantes que hacen brotar música cuando es acariciada, ¡es más que eso! Aun si
se averiará una cuerda puedes hacer música con ella, pero está incompleta, es
como si te faltara un brazo o una pierna. Sus tres partes son similares a las
del ser humano: el clavijero, el diapasón y la caja son importantes para
musicar; así, el clavijero es la cabeza que regula la personalidad y afinación
de cada una de las 6 cuerdas, el diapasón es la columna vertebral, es la médula
espinal del instrumento, es aquí en donde el guitarrista demuestra su pericia y
sensibilidad las que a través del sonido se escuchan en la caja sonora, siendo
ésta la voz elocuente que trina, llora o ríe, dependiendo del ánimo del músico.
Cuántas
veces el abuelo rasgando las cuerdas de su guitarra gitana, me repitió: “Si deseas prosperar en la vida aplica
lo que te recomiendo para tocar flamenco: la constancia y disciplina son las
hermanas del éxito, sin ellas nada se logra pues todo tiene su tiempo y su
lugar, nada de afanes ni flemas…es mejor estudiar secuencias de notas un rato
cada día que todo un atracón de lecciones musicales un día a la semana… ¡así no
asimilas! ¡Te aturdes, Gonzalito!... En la vida camina a la velocidad según las
circunstancias que vivas tan igual como tocar el flamenco que exige
velocidades, pausas y energía de percusión para que suene bien”; él, me
recalcaba:”…la vida es compleja por la variedad de circunstancias que existen,
por ello prepárate equilibradamente en todo, sé cómo el guitarrista que se hace
diestro en digitar disonantes, arpegios, rasgueos y trémolos usando el pulgar
con fuerza; las posiciones del cuerpo, la colocación de las manos y el ímpetu
para pulsar las cuerdas son claves para digitar en ellas las cadencias
andaluzas... ten paciencia si no puedes tocar con técnica en un año o
dos tal como lo hace gente que estudia toda la vida…todos podemos dominar
nuestros oficios si damos pasos lentos que ir rápido a ninguna parte…”
Recuerdo que
Paco expresaba: “Es natural que a menudo nos sintamos más cerca de los nietos
que de los hijos, pero a veces aquellos no quieren escuchar a los abuelos y
debemos forzarlos a que nos oigan con algo que les guste como la guitarra”. ¡Y es verdad! Ahora que soy abuelo puedo decirles que la vida se puede representar en
las cuerdas de la guitarra que se numeran de
abajo hacia arriba -desde la más aguda hacia la más grave-“.
También les confieso que por mi renuencia a ser guitarrista él me motivó a
aprender a tocarla envolviéndome en sus divertidas vivencias… ¡Y me entretenía
a carcajadas con él! Incontables tardes,
en el verde patio de mi casa y después de los opíparos almuerzos, me esforcé en
retener sus instrucciones que comparaban las etapas de la vida con las ´cuerdas
cantaoras´; después de bromear un rato él pulsaba la guitarra cuerda por cuerda
y me hacía escucharlas detenidamente, aún hoy oigo su voz aguda hablándome…La primera cuerda de la
guitarra es la nota MI y según Paco, “ésta es similar al nacimiento de una
persona. Esta cuerda es estridente, fina, muy chillona, se acomoda con facilidad
a cualquier composición musical…y tal como un recién nacido, la primera cuerda
es débil, es la más fácil de quebrar si la tocas muy fuerte, es como un bebé
que rompe en llanto si no lo cuidas adecuadamente”. A él le gustaba empezar las
lecciones diarias con ´Para Elisa´ de Beethoven en la nota MI.
La segunda cuerda es la
nota SI y para el abuelo es la alucinante infancia….”Un
niño necesita del abuelo para crecer más seguro en el mundo familiar…El amor
perfecto a veces no llega hasta el primer nieto tal como los somos Tu y Yo...la
nota SI es la gran acompañante de la primera cuerda MI, muchas veces hacen dúo,
recorren alegremente el diapasón de la guitarra, hacen contrapuntos
perfectos…es lo mismo que nos pasa ahora…En esta edad los nietos reciben de los
abuelos amor incondicional, amabilidad, paciencia, humor, comodidad, lecciones
de vida. Y lo más importante ¡galletas!”. ¡Se lucía cuando tocaba vehemente la
española ´Entre dos aguas´, en esta nota SI!
La tercera cuerda es la
nota SOL, es semejante a la furibunda adolescencia.
En sus años mozos Paco fue delantero, entrenador del equipo escolar y
guardameta. También fue vivísimo bailarín y primer guitarrista de una tuna de
Cádiz, ¡fue un SOL para sus amigos!…”Jesucristo y muchos personajes históricos
son considerados ´soles´ por sus grandezas del alma, pues sus espíritus
superaron el ego propio y sirvieron sin condiciones a los demás…SOL es una nota
imponente y divide la guitarra en sonidos graves y agudos”, me decía…´Chica de Ipanema´ y ´El Minuelo´ de
Bach salían de sus manos, en esta nota, al atardecer.
La cuarta cuerda es RE,
una nota que inicia las voces graves de la guitarra; para Paquito es la juventud rebelde…”Cuando los abuelos entran por la
puerta, la disciplina vuela por la ventana”, me explicaba, él fue un rebeldón
con la vida misma…“de barrendero en un hospicio de ancianos ha dedicado
estudiante universitario fue mi forma de insurrección ante la injusta vida”,
afirmaba. Su profesión de psiquiatra lo llevó a sinnúmero de albergues en Lima
en donde alivió la soledad de muchos abuelos. Recuerdo que dedicaba ´Michelle´
de The Beatles en RE menor a su madre que falleció de cáncer en sus manos.
La quinta cuerda es LA…“es perfecta para tocar bordones catalanes y canciones de
amor, también es la adultez infinita”, hablaba Paco…”Los abuelos tienen la
paciencia y el tiempo para enseñarte a navegar un barco, llevarte a un partido
de fútbol o hablarte las cosas del amor”…Cuarentón, aprendió las artes
seductoras para conquistar a su adorada Lucecita…”A tu abuela tardé en enamorarla,
cuando la conocí tenía hasta tres pretendientes, ¡yo era el cuarto! en un
primer momento quise dejar de verla, quise que alguno de ellos la conquistara,
tiempo después cuando ya era mi novia me confesó que los otros jóvenes sólo
querían lucirse con ella”. Paco y Lucecita se casaron en un templo franciscano
y la marcha nupcial de Schubert, tocada por él mismo en LA, fue una sorpresa
para su novia.
Y la sexta cuerda es otra
vez la nota MI, “es la senectud, es la repetición de
la primera cuerda pero de sonido grave, representa al ser humano que vuelve a
ser niño, un indefenso ser que necesita del calor humano para vivir sus últimos
años…Es mi
presente, es mi gran momento de ser tu Maestro”. Los sentidos bordones de su
guitarra en el tango ´Mano a mano´ de Gardel sonaban potentes en esta nota
postrera, para mi ¡Sonaba mejor que Leo Brouwer!
A
inicios del 2004, Paco me legó su guitarra ´Raimundo 145´ que es el recuerdo de
su recia figura y un hito de su ausencia que me dura hasta ahora, se fue de
este mundo con sus acordes andaluces a los 77 años colmado de vida y risas… “La
muerte solo me asusta por lo desconocido que es”, me dijo, abrazándome en el
aeropuerto “Jorge Chávez” antes de su postrero viaje hacia Madrid a donde fue
para actualizarse en psicoanálisis infantil (¡en ningún tiempo dejó de ser
actual!).
Cuando
orgulloso les cuento a mis amigos las enseñanzas amigables del abuelo ellos me
preguntan: ¿Y por qué no aprendiste a tocar la guitarra como él? Y les
contesto, sonriente: “fue mejor así, Paco desistió a que yo sea músico,
recuerdo que deseaba seguir siendo el abuelo juguetón de mi infancia aquel que
se transformaba en el mimo Marcel
Marceau, el rey Carlos V, el pirata
Drake, el bailarín Fred Astaire, ´Pepe´ el
barrendero, el doctor Freud, el pacifista Gandhi, el actor Charlton Heston o el
futbolista Pelé…Ellos sorprendidos ante mi respuesta me miran absortos y pienso
que… ¡nunca podrán entenderme! ¡Ja ja ja! ▪

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