Ir al contenido principal

"Te cuento Pizarro", relato en verso que describe el por qué el conquistador español Francisco Pizarro se moriría otra vez al encontrar a su Lima que fundara en 1535, vestida de informalidad, caos y violencia

Fue escrito en enero de 2007, por el 483 aniversario de la capital del Perú.


TE CUENTO PIZARRO:

Tuviste el gran acierto de fundar Lima cuadrada,
Ese enero de 1535, en el valle del río que habla en febrero.

Calculaste y planificaste minuciosamente los solares de sus socios y adláteres.
Ungiste con inteligencia, como primer alcalde, al expeditivo soldado Nicolás de Rivera.
Encargaste se construyeran en armonía: La Plaza Mayor, La Catedral y tu Casa de Gobierno.
Ningún detalle quedó suelto para concretar tu naciente urbe.
Te admiro, porque (disculpa que te lo recuerde), sin ser letrado ni proyectista,
Obraste a la que después de tu muerte se le llamaría:” La Ciudad de los Reyes”.

Pero hoy tu Lima cuadrada  ya no es aquella del que fuiste esforzada autoridad,
Incluso, una estatua tuya que colocaron décadas atrás, cerca de tu Casa de Gobierno,
Zurciendo alegatos agibílibus, ha sido desterrada  a una extramura muralla.
Andar por tu Lima en estos días, es más riesgoso que la ruta de tu conquista a Cajamarca,
Rapaces, mendigos y gentes de infinitos orígenes se confunden veloces en sus calles y jirones.
Raros son estos años para tu Lima que cada vez se disgrega hacia los cuatro vientos.
Ojalá pudieras verla hoy, como siempre triste y vigilada desde lo alto, por el viejo San Cristóbal.

Se despide tu entrañable, amigo, Miguel.







Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Buen inicio de semana!

El asiático Go Han asesina al doctor Bronte en venganza por haberse plegado a los asesinos de su raza en China.

"Gobelinos Ho Han Yi",  fue escrito para la editorial Sopa de Letras de Buenos Aires, Argentina, en 2016. MENTES ENREDADAS GOBELINOS HOANG YI   Eran las 6:05 de la mañana cuando ambos ascendían lentamente en un Morris magic negro. Habían viajado por dos horas en la neblinosa madrugada desde Londres hasta el sur de la ciudad para investigar un crimen ocurrido en el camino de esa cuesta poblada de robles. — ¿Qué día es hoy?—interrogó, restregándose los ojos, el comisionado Pierpont Austen al agente Scott que conducía el auto policial. — Es 31 de diciembre…—contestó él, soñoliento. — Mañana es año nuevo, entonces- replicó sin ánimos el cincuentón Austen, subiéndose las solapas del grueso abrigo para contrarrestar el urente frío del lugar. Uno y otro observaron que esta parte de la ruta regularmente transitada por turistas y cazadores estaba salpicada de numerosos autos estacionados en fila izquierda con personas que mostraban rostros de asco, miedo y asomb...